Grullas

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Luego de más de 4 meses de ausencia en el blog, y unos 6 meses de hacer una fiel amistad con un tapir (se llama pancho), volví a soñar algo que recuerdo con bastante detalle.


Es sábado en mi sueño y salgo a la 1pm de clases de foto en Sabanilla. Tomo camino a mi casa y decido irme por San José centro. En algún momento empiezo a sentir que debo devolverme. Nadie me espera, no busco a nadie, no debo ir a ningún lado, pero el sentimiento cobra fuerza. Me digo a mi misma que debo seguir mi intuición.

Finalmente me devuelvo y tomo calles que desconozco despierta, pero que ahí en el sueño tengo la sensación de haber recorrido antes con Xyz. Voy sola, mi carro es más pequeño. El camino empieza a ascender, como si me dirigiera a Coronado aunque no luce igual. Continúo entre miles de calles y cuadras subiendo y subiendo.

En algún momento, las casas y establecimientos empiezan a ceder el paisaje y se ven lotes baldíos llenos de vegetación, con algunas grullas. Las miro y quedo asustada que tan cerca de la ciudad hayan lotes donde las grullas llegan a pasar el rato. Conforme asciendo se ven más grullas por metro cuadrado, al inicio eran muy poquitas. Me lamento de no tener mi cámara y sacarles fotos. Solo pienso en volver ahí el día siguiente y sacar muchas fotos. Estoy tan maravillada de ver ese tipo de animal que ni se me ocurre pensar para dónde voy, qué hago ahí, cuando me regresaré a mi casa.

Luego de subir una gran montaña, el camino se acaba. Las grullas son multitud, es una sobrepoblación. Me bajo del carro, los pájaros son tantos que si no me hacen un espacio no puedo ni dar un paso. No me atacan, casi que me ignoran como si fueran gallinas y cuando camino se hacen a un lado. En algún momento se corren para dejarme ver a una persona sentada en el suelo, es Xyz; está lleno de cuita de grulla, la cara, cabeza, pelo, cuello, ropa.. Está recagado, parece mal.

Lo veo, me asusto, no sé qué hacer primero, si sacarlo de ahí o preguntarle qué hace ahí? cómo llegó? Lo agarro, y lo meto en mi carro. Con él en el carro, recorro unos cien metros de regreso y el paisaje cambió mucho. Ahora hay un gran lago azul con partes turquesas hermosísimo, con un puente decorado muy lindo. Ahí junto al lago hay un hotel, yo me bajo con Xyz y le pido a la recepcionista que me preste una manguera para lavarle la humanidad al individuo.

Luego de que su cara está más o menos libre de cuita de grulla... me dice que las grullas no lo dejaban comer galletas de chocolate porque eran malas para la salud.

Él no me explica nada. E igual como lo haría despierta... no paro de analizar la situación y la sensación que me llevó a recorrer calles sin ningún sentido hasta encontrarlo. Recuerdo que durante el trayecto sentí que partes del camino las había recorrido alguna otra vez con Xyz (otro sueño tal vez)... pero en ningún momento sentí -conscientemente en el sueño- (que paradójico suena eso) que lo estuviera buscando, o que estuviera en peligro, o que lo fuera a encontrar.

El análisis aumenta. Aumenta. Aumenta.
Despierto.