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Recurrente

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Este sueño ya lo había soñado, más o menos parecido al menos dos o tres veces antes.
Llego a la casa de Cañas donde viví cuando era chica (que me gustaba un montón en esa época). Al parecer mami la había vendido (en la vida real así fue), pero los dueños por algún momento no le dieron mantenimiento y dejaron de pagar el préstamo que les hicieron. La casa -luego de casi 15 años- por enredos vuelve a ser de mami, quien quiere venderla otra vez... pero esta vez yo quiero ser quien la compre.
Yo le propongo a mi mamá comprarla y pagarle mensualmente. Se me hacen estrellitas en los ojos de pensar que la arreglo, alquilo y que se pague sola. Aunque la casa no la veía hacía mucho, y no está tan tuanis, siento que es casi como comprar en Hacienda Pinilla... un negociazo.

Infancia ronda de noche

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  1. Estoy visitando una casa en Cañas que no es mía, ni conozco de quien es. No se ve nadie a la vista, yo estoy en el patio descansando en una mecedora. De repente veo varios conejitos blancos pequeños, que andan afuera dando un recorrido, buscando comida o algo similar. Yo quiero agarrar uno, y me levanto a seguir uno con cuidado, el conejito ingresa en el garaje de la casa y ahí hay un rottweiler amarrado. El conejito va directo al perro, me asusto de imaginar las siguientes imágenes, pero el rottweiler huele al conejito, lo mira con pereza y lo deja ir. El conejito se va en otra dirección y decido seguir a otro.

  2. Estoy con varias personas y mami en una casa, vamos para un paseo. Le pido a un joven que me lleve en su carro varios chunches. Él abre la guantera, pero me asombro de ver que su guantera es como un hueco en la tierra, es tierra café, y del hueco sale la cabeza de una culebra. Le grito que cierre la guantera inmediatamente, pero la culebra logra salirse. La culebra es café con anillos rojos, al verla todos sabemos que es venenosa. La culebra se va contra mi mamá, yo trato de quitársela, pero igual la logra picar.

  3. Estoy en Cañas. Voy con O a dar una vuelta en bicicleta, por el barrio de mi infancia. Luce igual que en esos años, polvoriento, los rasgos de "civilización" de los últimos 20 años, no están. Bajamos la cuesta del barrio "Las Palmas" (que en esa época me parecía muy peligrosa), y caemos en una zanja, la zanja es más profunda que yo, sin embargo la cabeza de O queda afuera. O propone que caminemos por la zanja y más adelante nos salgamos. La zanja está seca. Empezamos a caminar, pero la zanja se va haciendo cada vez más angosta y más angosta. Empiezo a sentir claustrofobia, en ese momento camino de lado por la estrechez. Le pido a O que me alce para salir de ahí, que ya no soporto más. O me alza un poco, logro ver todo desde arriba y veo que la estrechez de la zanja se acaba a menos de un metro, y luego no solo se hace más ancha sino que llega a un lugar muy bonito. Entonces, sigo caminando por la zanja y salgo de ella. Ese último metro fue muy dificil, casi raspando las paredes de la zanja con la piel. El barrio al que llego es muy tuanis, ahí encuentro la casa de mi mejor amiga de la infancia (en la realidad, no estaba ahí). Tomo agua, descanso, y ella me cuenta que muy cerca hicieron una gran hacienda donde se puede ir a pasear.

  4. Estoy como en un juego de obstáculos. Se trata de que te pegan las chancletas entre sí, y debes caminar así, -con los pies unidos- por un trayecto y evadir varios obstáculos. Yo participo del juego, y atravieso un caño o riachuelo chiquitillo caminando raro y brincando. Llego a un Subway donde parte del plan es comprar un combo. Cuando finalmente llego a pagar el combo, me doy cuenta que debo hacer otra cosa, y le encargo a un compañero esperar mi orden (3 galletas y un café). Despego mis chancletas y salgo corriendo buscando una casa específica de esa urbanización. Encuentro la casa, tiene unas escaleras afuera para subir a la segunda plata, las subo buscando algo específico. Lo encuentro y regreso a la competencia. Llego justo para recibir mi comida y seguir. (no sé que encontré).