De repente entra el payaso que animará la fiesta de niños. No es un payaso malévolo... sino uno "simpático" que hace figuras con globos, canta canciones infantiles, organiza juegos. Pk y yo, como todos los niños estamos sentados en mesa pequeña, con sombreros de fiesta como si tuviéramos 7 años.
El payaso, pues es LZ.
Me siento incomoda, me da como urticaria estar ahí... y empiezo a pensar como irme. Pasan minutos que yo siento como horas, días, vidas enteras... y al final, me levanto decidida a irme, y para mi sorpresa Pk también. Le pregunto que para donde va, y me dice que prefiere retirarse.
Nos vamos, en ese momento mucha gente empieza a subir una colina, y como si fuera otro sueño, empiezo a caminar con la gente.
Pierdo de vista a Pk.
Me siento relajada, de que mi huída de la fiesta, se disimula por el movimiento de gente hacia la cima de la colina. Empiezo a hablar con tres hombres, trabajan en una construcción, y me cuentan cómo su trabajo produce algo de valor.

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