Miguel y dos sueños feos

  1. Sueño que estoy soñando. Veo varias imágenes pasar muy rápido, veo personas, cosas, situaciones, me despierto (en el sueño) y en shock me siento y digo: Miguel!! Mi ángel masculino se llama Miguel.
    Empiezo a buscar algo donde anotar el nombre, porque no quiero volver a dormirme y que cuando me despierte de nuevo no acordarme. Entonces me levanto y busco una hoja blanca y con pilot verde empiezo a escribir: "Debo acordarme cuando despierte en la mañana que mi ángel de la guarda masculino se llama Miguel". Me vuelvo a acostar, estoy tranquila, sé que lo recordaré. Me siento emocionada de saber su nombre.
    Todo eso fue un sueño dentro de un sueño.
    Cuando realmente desperté, estaba muerta de miedo e impresionada de soñarme eso.

  2. Estoy soñando que estoy acostada en mi cama. Me doy la vuelta hacia la ventana y con las manos toco una cabeza cerca de la ventana. Me siento rápidamente bastante asustada por la impresión y me doy cuenta que hay una persona ingresando a mi cuarto por la ventana. Al parecer quitó algunas celosías, la verja y está entrando con muchísimas dificultades a mi cuarto, obviamente pasando por encima de mi cama y de mis pies.
    Cuando me doy cuenta de su ingreso, la persona ya logra entrar y corre hacia adentro de la casa. Yo pego gritos. Mami aparece y se sienta conmigo a tranquilizarme, me dice que ya pasó, que el tipo ya salió de la casa. Mientras hablo con ella ya bastante relajada, vemos salir al tipo de la casa con Emmanuel alzado (no había salido).
    En ese momento siento que todo se me bajó a los talones, al ver que el ladrón se lleva a Emmanuel siento una impotencia y una desesperación terrible. Pego gritos, trato de salir tras el tipo, pero pierdo el rastro. Sigo pegando gritos, es tanta la desesperación que empiezo a respirar mal.
    Entro a la casa a llamar a la policía.
    Al ratito el ladrón toca el portón, mi susto ya no da más. El ladrón dice que viene a negociar a Emmanuel. Mami me dice que ella habla con él. Yo me acuesto en mi cama, estoy tan aterrorizada que me meto debajo de las cobijas y me tapo la cara. Sé que el ladrón y mami dialogan en la sala, los vería desde mi cama pero estoy tapada con las cobijas.
    Empiezo a sentir una presencia al lado de la cama. Yo sigo tapada. La presencia agarra parte de mi cobija, y me destapa la cara. Mi corazón no da más, pego un grito increíble.
    A quien veo es a mi amigo Pk con una cara ultrafeliz y una expresión de amistad increíble, su presencia no calza con el ambiente oscuro, Pk me transmite paz, amistad, cariño, alegría de verme, de llegar de sorpresa a mi casa (en el peor momento) y alegrarme.
    De fondo están mami y el ladrón. Yo pienso "¿pk era el ladrón? -no, no puede serlo porque el ladrón sigue en la sala, lo veo".
    Despierto.

  3. Estoy acostada en mi cama. Mami llega con un lagarto (caimán, cocodrilo, no sé) y lo pone sobre mi. El lagarto está dormido, yo estoy acostada boca-arriba.
    Cuando mami pone el bicho ese sobre mi y me dice que se lo sostenga "un toque"... no tengo tiempo ni de chistar, porque inmediatamente hay un animal enorme encima de mi cara.
    Yo estaba asustadísima. No podía llamar a mami, no me salía la voz, cuando trataba de decir "maaaaaaaaaaa", solo me salía media "m". Estoy en pánico, tengo miedo hasta de respirar y que el bicho ese se despierte y me haga algo. Tengo su "quijada" en mi cara, el bicho empieza a babear y el líquido caliente baja por mi cara, oprimo los labios para que no me entre en la boca; muero del asco.
    Al oprimir los labios, menos que puedo pedir ayuda y que me liberen del bicho. En un momento trato de llamar a mami, y el líquido lagartoso entra. Quiero vomitar.
    No sé como pero finalmente pego un grito y funciona! Llamé a mami. Al mismo tiempo que sale la voz, con fuerza me libero del lagarto hacia mi izquierda.
    Despierto. Siento una gran presión en el lado izquierdo, abros los ojos con miedo, son mis cobijas todas hechas un puño.

1 interpretaciones:

Luisma dijo...

Uhmmm, no sé... Pero al #3 le encuentro algo de similitud con mi historia del Destello.

¿No creés?