Buscando el hospital

En mi sueño voy por las calles de Guatemala con varias personas. No sé realmente en qué tipo de vehículo, porque parecía que yo lo manejaba con la vista, con la mente. No había volante, no volaba, no corría, sino que veía la carretera y decidía el rumbo.
Buscaba un hospital. La gran autopista tenía pintadas en el suelo varias palabras que guíaban mi decisión.
De repente veo la palabra clave que me indica que tengo que desviarme. Me desvío y el resto es a pie. Subimos por unas escaleras pequeñas como de puente peatonal y llegamos a un gran edificio de madera, a mi no me parece hospital sino escuela. Hay patios, aulas, aunque no hay niños.
Me pierdo en la escuela, oigo a las personas que vienen conmigo detrás de una pared, entonces para llegar donde están cruzo por el aula de educación especial y llego a un patio, para subir donde está la comitiva, intento subir por la rampa de un tobogán... Me impulso y corro por la rampa evitando resbalar, cuando alcanzo la cima agarro un tubo para sostenerme, pero el tubo se dobla y se parte en 2. Aunque no me caigo dramáticamente, resbalo y llego abajo otra vez.
Despierto.

1 interpretaciones:

Niebla dijo...

Los vehículos ya hemos visto que representan a tu cuerpo (cuerpos: 4), y este que manejas con la vista, aparte de adelantada a tu tiempo y de desperdiciar la oportunidad de convertirte en la nueva Asimov/Verne, pues es una imagen simbólica muy tuanis, porque nos indica que es tu yo interno quien conduce.

También esta sensación de que vas por el camino correcto se reitera en la imagen que te muestra la carretera (tu camino de vida) con marcas visibles de las que estás alerta en busca de lo que quieres.

La búsqueda de un hospital en compañía de tus amigos, se refiere a la necesidad de mejorar o cambiar varias partes de tu personalidad.

Muy interesante que cuando llegas a la entrada del hospital, tengas que dejar tu cuerpo para seguir a pie, o sea, solo tu yo verdadero puede entrar, señal de sagrado y santo, recuerda cuando en el Monte Sinaí Moisés se descalza para entrar a la tierra en que habita dios.

El hospital que encuentras, de tipo infantil, nos habla del fondo del sueño, de la parte que te interesa trabajar: la parte simple, pura y confiable que llevas dentro, esa que era evidente en tu infanca pero que no lo es más en tu etapa adulta.

Ese niño interno que todos llevamos dentro, que obviamente no es un niño dentro de nosotros, ni siquiera el niño que fuimos, sino una representación simbólica de valores que asociamos con esa etapa de nuestra vida, en la que la inocencia, la pureza de voluntad, y la curiosidad innata, regían nuestras vidas.

Cuando dejas de ver a tu comitiva, porque está detrás de una pared, es porque regresas a esa infancia perdida en la que esa comitiva aun no existe. Para alcanzarla debes tender un puente entre vos y ellos, una herramienta mental que te permita retrotraer a tu presente, los valores de tu infancia que consideras requieres hoy en día.

Pero aun tienes la imagen mental de la infancia como un periodo tan lejano como inalcanzable, y por eso tu puente en lugar de ser horizontal es un tobogán que te dificulta la unión. Sin embargo debes anotar a tu favor que casi logras llegar arriba, tender la unión y reafirmarla y es hasta el último momento en que no te lo crees, se quiebra el chunche y te vas de ojico.

Debes trabajar en la creencia de que a estas alturas de tu vida es imposible que recuperes valores como la inocencia, la confianza o la curiosidad. Debes convencerte de que es posible que abraces hoy esos valores tal como lo hiciste ayer, y verás como el puente se tenderá de forma natural ante tus ojitos tapatíos.